Botox y emociones

Emociones en la era del Bótox

Los tratamientos estéticos basados ​​en el Bótox afectan la percepción de las emociones, según muestra una investigación reciente. La consecuencia de inyectar Bótox, explican los científicos, depende de un bloque temporal de retroalimentación propioceptiva, un proceso que nos ayuda a comprender las emociones de otras personas al reproducirlas en nuestros propios cuerpos.

Bótox y emociones

Cuando observamos una sonrisa, nuestra cara también tiende a sonreír (a menudo de manera imperceptible y automática) mientras intentamos darle sentido a esa expresión. Sin embargo, si nuestros músculos faciales están paralizados por Bótox, entonces el proceso de entender la expresión emocional de otra persona puede resultar más difícil, dicen los investigadores.

Las inyecciones de bótox en los músculos faciales relajan las líneas de expresión y hacen que la piel parezca más joven como resultado de una parálisis leve, tienen otro efecto no fácilmente predecible: reducen la capacidad de comprender las expresiones faciales de otras personas. Esta consecuencia, como explican los científicos de SISSA en un nuevo estudio de investigación, depende de un bloque temporal de retroalimentación propioceptiva, un proceso que nos ayuda a comprender las emociones de otras personas al reproducirlas en nuestros propios cuerpos.

Medicina estética

En este momento estamos acostumbrados a ver sus resultados más o menos exitosos en celebridades nacionales e internacionales, pero de hecho el mercado de tratamientos basados ​​en Bótox (tratamientos que aprovechan los efectos de la toxina botulínica tipo A) afecta a un gran número de personas. Para dar una idea, se realizaron alrededor de 250.000 procedimientos en España en el pasado año. Por lo tanto, es natural preguntarse sobre los posibles efectos secundarios de esta práctica. Una consecuencia bastante impredecible se refiere al dominio emocional, y en particular a la percepción de la información emocional y las expresiones faciales. “La afortunada parálisis temporal de los músculos faciales que causa esta toxina afecta nuestra capacidad de capturar el significado de las expresiones faciales de otras personas”, explican los científicos.

La intuición de los científicos proviene de una teoría muy conocida, llamada encarnación. La idea es que el procesamiento de la información emocional, como las expresiones faciales, en parte implica la reproducción de las mismas emociones en nuestros propios cuerpos. En otras palabras, cuando observamos una sonrisa, nuestra cara también tiende a sonreír (a menudo de forma imperceptible y automática) mientras tratamos de darle sentido a esa expresión. Sin embargo, si nuestros músculos faciales están paralizados por Botox, entonces el proceso de entender la expresión emocional de otra persona puede resultar más difícil.

En el estudio se evaluó una muestra de sujetos que realizaron una serie de diferentes pruebas para evaluar su comprensión de las emociones, inmediatamente antes y dos semanas después de haber tenido un procedimiento estético basado en Botox y comparó la medición con una muestra similar de sujetos que no recibieron tratamiento. . Independientemente de los tipos de medición (juicio o tiempos de reacción), el efecto de la parálisis fue obvio.

“El efecto negativo es muy claro cuando las expresiones observadas son sutiles. En cambio, cuando la sonrisa es amplia y abierta, los sujetos aún pueden reconocerla, incluso si han recibido el tratamiento”, explica Francesco Foroni, investigador de SISSA que coordinó el estudio. “Para los estímulos muy intensos, aunque había una tendencia definida a empeorar, la diferencia no fue significativa. Por otro lado, para los estímulos” equívocos “que son más difíciles de captar, el efecto de la parálisis fue muy fuerte”.

El hallazgo confirma la suposición de que, al menos hasta cierto punto, los procesos “encarnados” nos ayudan a comprender las emociones. También sugiere que la influencia negativa del Botox puede manifestarse precisamente en aquellas situaciones en las que esta ayuda podría resultar más útil. Por ejemplo, piense en una conversación normal entre dos personas, donde el entendimiento mutuo es vital para asegurar una interacción social adecuada: la incapacidad de captar los matices emocionales o los cambios repentinos en el estado de ánimo de la otra persona puede marcar la diferencia entre la comunicación exitosa y el colapso de la comunicación.

“Nuestro estudio fue diseñado para investigar la cognición incorporada. Al mismo tiempo, creemos que la conciencia de esta consecuencia será de utilidad para quienes participan en la medicina estética, sobre todo para informar adecuadamente a las personas que desean someterse a estos tratamientos”, comentó Foroni.


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